

Desde sus primeros inicios, la fotografía ha tenido la función de conservar la memoria histórica, tanto en los grandes acontecimientos como en los, no menos importantes, eventos familiares. Desde nacimientos hasta recordatorios en funerales, la fotografía nos muestra esos seres queridos en distintas épocas de su vida. En mi caso, sobres y álbumes llenos de fotografías que con el tiempo y mucha paciencia voy digitalizando y restaurando para darles una vida más dinámica y tener una copia de seguridad digital de toda esa memoria.
El primer paso es pasar del papel al archivo digital para lo que podemos usar un escaner plano de documentos. No es el único método, pero sí el primero que os recomiendo. Las ventajas son que podemos escanear más de una fotografía a la vez, poniendo sobre el cristal del escaner tantas fotografías como podamos para luego recortarlas y enderezarlas en Photoshop. La desventaja del escaner es siempre la velocidad. A mayor resolución de escaneo, más tarda, por lo que es importante calcular a qué resolución queremos tener escaneada nuestra imagen según el uso que queramos darle.